NEUROFELICIDAD - Creciendo como Seres Humanos y Aprendiendo a Ser Felices
Premio en Comunicación - Federación para la Paz Universal (UPF Argentina) - Ecosoc ONU
LA GESTIÓN DE LAS DISCREPANCIAS EN LOS PROCESOS DE DIÁLOGO AMBIENTAL
Por Rodrigo Arce Rojas *
Debemos entender que las discrepancias no son sino un reflejo de la alta diversidad social e individual. Las discrepancias son producto de las historias personales, del marco cultural, de las representaciones sociales, de los temores e intereses de los actores participantes en el proceso de diálogo ambiental.
Todo proceso de gobernabilidad democrática intercultural parte del supuesto que tenemos la capacidad de ponernos de acuerdo. El gran reto de la democracia es lograr el establecimiento de acuerdos y consensos a través de procesos de diálogo generativo.
En este contexto, es importante aceptar que la aparición de discrepancias, al igual que los conflictos, forma parte natural de la dinámica social. El tema no es si existe o no existe discrepancia sino la forma cómo la gestionamos.
Gestionar las discrepancias quiere decir contar con las herramientas conceptuales, metodológicas y actitudinales que nos permiten poner en valor las diferencias. La aparición de discrepancias no son sólo reflejo de aspectos puramente racionales, también se mezclan aspectos emotivos y simbólicos.
Gestionar las discrepancias implica la capacidad de convivir con todos estos factores y entender los metalenguajes y paralenguajes detrás de este manojo de expresiones humanas.
En un proceso de gestión de las discrepancias fortalecer tus capacidades de inteligencia emocional e inteligencia intuitiva resultan fundamentales además de los procesos estrictamente racionales.
De ahí se entiende que la gestión de las discrepancias toma en cuenta la empatía, la asertividad, la capacidad de escucha y el respeto entre interlocutores. El enfoque de interculturalidad toma real sentido en los procesos de gestión de las discrepancias. Las discrepancias funcionan como la lógica del semáforo, nos avisa en qué medida somos capaces de ir poniéndonos de acuerdo.
En la democracia tan importante como saber establecer acuerdos mediante el diálogo generativo es saber. Así como los acuerdos sociales han permitido humanizar nuestra civilización también los grandes irreverentes con el status quo han permitido creativamente hacer posible los imposibles de la época.
Aunque está claro que nos estamos refiriendo a la discrepancia constructiva, a la que está orientada por principios superiores y no a aquella que está mezquinamente motivada por la sentencia: “dime qué piensas para oponerme”.
Bibliografía revisada: