NEUROFELICIDAD - Creciendo como Seres Humanos y Aprendiendo a Ser Felices
Premio en Comunicación - Federación para la Paz Universal (UPF Argentina) - Ecosoc ONU
* Por Rodrigo Arce Rojas
Me pregunto si las personas siempre toman decisiones racionales y la primera impresión es que no siempre. A veces uno esperaría que por lógica se tomen decisiones sensatas y resulta que las decisiones no siempre son sensatas y coherentes con lo que uno esperaría de esa persona o de ese colectivo. La historia está plagada de ejemplos de decisiones insensatas y uno se cuestiona si es que estamos estructurados para tomar ¨buenas¨ decisiones.
Pero no se trata únicamente de magnitudes de racionalidad o emotividad o las proporciones en que influyen en el proceso de toma de decisiones. También podemos encontrar actitudes dinámicas que varían en función del tiempo y el espacio.
Eso explicaría las contradicciones en el tiempo, que puede ser muy corto, o en el espacio dependiendo del ámbito en el que te encuentres. Los niveles de conciencia humana no funcionan de manera lineal en la historia sino que constituyen círculos o espirales en la que a veces aflora nuestra etapa de homínido.
Aunque el sistema no se cansa de pregonar que los intereses económicos son una fuerte motivación para la toma de decisiones esta realidad no siempre se cumple. Existen otras variables que también son muy importantes en la toma de decisiones. Nunca deja de sorprendernos el ser humano pensativo, que siente y tiene conciencia.
Si son los intereses y el cálculo de beneficios, cuando no la minimización de impactos negativos sobre la persona o el colectivo de pertenencia, los factores que tienen fuerte influencia en la toma de decisiones; y si además identificamos los factores externos que moldean el pensar, sentir, actuar o hablar, entonces tenemos que reconocer que no se trata únicamente de distinguir entre decisiones racionales o decisiones emotivas sino aceptar que cada decisión tomada tiene su propia ¨razón¨.
El tema está en que cada decisión hay una dirección esperada que no siempre coincide con el sentido de dirección que la mayoría espera. En cada decisión que se toma se activa todo tu mundo interior y el mundo exterior en el que estás inscrito, mundos además que están fuertemente interconectados.
Muchas decisiones no se toman sólo por lo que tú decides sino por el cálculo de la decisión que espera escuchar, ver o sentir el mundo al que perteneces. De ahí la diferencia entre decisiones soberanas y empoderadas de las decisiones funcionales y desempoderadas.
Muchas decisiones tienen que tomarse aún cuando en el momento pueda surgir la incomprensión o incluso la exclusión o el castigo por el atrevimiento de pensar, sentir y actuar en coherencia con tus convicciones y principios. Muchos de los beneficios de la vida moderna se deben a nuestros ancestros que se atrevieron a pensar, sentir y actuar de manera diferente.
Que la razón triunfe sobre la sinrazón.