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LA GESTIÓN DE LAS DISCREPANCIAS EN LOS PROCESOS DE DIÁLOGO AMBIENTAL
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Por Rodrigo Arce Rojas *
Debemos entender que las discrepancias no son sino un reflejo de la alta diversidad social e individual. Las discrepancias son producto de las historias personales, del marco cultural, de las representaciones sociales, de los temores e intereses de los actores participantes en el proceso de diálogo ambiental.
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Todo proceso de gobernabilidad democrática intercultural parte del supuesto que tenemos la capacidad de ponernos de acuerdo. El gran reto de la democracia es lograr el establecimiento de acuerdos y consensos a través de procesos de diálogo generativo.
En este contexto, es importante aceptar que la aparición de discrepancias, al igual que los conflictos, forma parte natural de la dinámica social. El tema no es si existe o no existe discrepancia sino la forma cómo la gestionamos.
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| Gestión del diálogo |
| Las discrepancias cumplen un papel muy importante en la gestión del diálogo. Las discrepancias dan cuenta de las diferentes perspectivas que están en juego. Las discrepancias resultan de los paradigmas, pensamientos y sentimientos tanto a nivel de los grupos como a nivel de los individuos. |
| Gestión de las discrepancias |
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Gestionar las discrepancias quiere decir contar con las herramientas conceptuales, metodológicas y actitudinales que nos permiten poner en valor las diferencias. La aparición de discrepancias no son sólo reflejo de aspectos puramente racionales, también se mezclan aspectos emotivos y simbólicos.
Gestionar las discrepancias implica la capacidad de convivir con todos estos factores y entender los metalenguajes y paralenguajes detrás de este manojo de expresiones humanas.
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| Fortalecer competencias e inteligencias |
| No es problema que surjan los temores. El miedo forma parte del equipamiento humano que nos permite ser cautos frente a lo desconocido. El miedo aparece como un regulador vital (Goleman, 2004). Ya en su época Aristóteles señalaba la importancia de reconocer el “justo medio”: ni cobardes ni temerarios -demasiado poco valor es cobardía y demasiado valor es temeridad- (Gaarder, 1997). De ahí la importancia de tomar en cuenta las competencias emocionales. |
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En un proceso de gestión de las discrepancias fortalecer tus capacidades de inteligencia emocional e inteligencia intuitiva resultan fundamentales además de los procesos estrictamente racionales.
De ahí se entiende que la gestión de las discrepancias toma en cuenta la empatía, la asertividad, la capacidad de escucha y el respeto entre interlocutores. El enfoque de interculturalidad toma real sentido en los procesos de gestión de las discrepancias. Las discrepancias funcionan como la lógica del semáforo, nos avisa en qué medida somos capaces de ir poniéndonos de acuerdo.
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| ¨El semáforo¨ |
| En la misma lógica del semáforo, no esperemos que por voluntad nuestra todas las luces se conviertan en color verde. Lo que aspiramos para un tránsito ordenado de las ideas y propuestas es que cada color vaya apareciendo cuando corresponda. El momento de la luz verde nos dice que ya hemos logrado un acuerdo pero que también son importantes que las otras luces aparezcan en su momento preciso. |
| Acuerdos sostenibles en el tiempo |
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La facilidad de establecimiento de un acuerdo es motivo de celebración. Sin embargo, bajo determinadas circunstancias, los consensos rápidos pueden ser síntomas de que algo no está funcionando. Eventualmente podría ser signo de manipulación, de imposición simbólica de poder, de cansancio o desidia. Es por eso que no sólo es importante lograr un acuerdo sino que los acuerdos sean de calidad para garantizar su sostenibilidad. |
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En la democracia tan importante como saber establecer acuerdos mediante el diálogo generativo es saber. Así como los acuerdos sociales han permitido humanizar nuestra civilización también los grandes irreverentes con el status quo han permitido creativamente hacer posible los imposibles de la época.
Aunque está claro que nos estamos refiriendo a la discrepancia constructiva, a la que está orientada por principios superiores y no a aquella que está mezquinamente motivada por la sentencia: “dime qué piensas para oponerme”.
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Bibliografía revisada:
- Gaarder, Jostein. 1997. El mundo de Sofía. 2ª Ed. Ediciones Siruela. Madrid, 638 p.
- Goleman, Daniel. 2004. La práctica de la inteligencia emocional. Editorial Kairós. Barcelona, 499
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| * Rodrigo Arce Rojas es Ingeniero Forestal y Mg. Sc. en Conservación de Recursos Forestales. Facilitador de procesos sociales con énfasis en temas ambientales y forestales. Actualmente trabaja en CARE Perú. Miembro de la Red Perú de Iniciativas de Concertación de Desarrollo Local (Red Perú) y Facilitadores de Desarrollo Humano (DH-Facilitadores). Su correo es: rarcerojas@yahoo.es. |