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Aplicación de MOTTAINAI en las NEURORGANIZACIONES

(reformulado en principio del máximo aprovechamiento )

* Por Marita Copes

¿Ha escuchado alguna vez la palabra Mottainai? -No- es la respuesta más frecuente.

Desentrañar de qué se trata, no es tarea fácil para un resumen ligero, no obstante procuraremos hilvanar la historia del concepto, su sentido práctico y trascendente, según nuestra propia visión heurística (buscar, descubrir, etimología de “eureka”).

MOTTAINAI hoy es una enmienda de utilización eficiente, con conciencia y gratitud, de recursos materiales; también de valores, conductas y relaciones. Etimológicamente es un milenario concepto budista, compuesto por "mottai" que hace referencia a la esencia de las cosas con su valor real; "nai" es una negación (repudio) que sugiere la ausencia de respeto o apreciación manifestado en el mal uso o desaprensión por los recursos materiales y los gestos humanos.


Nota 4

Aplicación de MOTTAINAI en las NEURORGANIZACIONES

(reformulado en principio del máximo aprovechamiento )

* Por Marita Copes

¿Ha escuchado alguna vez la palabra Mottainai? -No- es la respuesta más frecuente.

Desentrañar de qué se trata, no es tarea fácil para un resumen ligero, no obstante procuraremos hilvanar la historia del concepto, su sentido práctico y trascendente, según nuestra propia visión heurística (buscar, descubrir, etimología de “eureka”).

MOTTAINAI hoy es una enmienda de utilización eficiente, con conciencia y gratitud, de recursos materiales; también de valores, conductas y relaciones. Etimológicamente es un milenario concepto budista, compuesto por "mottai" que hace referencia a la esencia de las cosas con su valor real; "nai" es una negación (repudio) que sugiere la ausencia de respeto o apreciación manifestado en el mal uso o desaprensión por los recursos materiales y los gestos humanos.

Arraigado en la cultura japonesa como expresión cotidiana, se traduce ¡qué pena!¡qué desperdicio! y ha sido comúnmente referido a la comida sobrante, a una vestimenta en desuso, etc. Posteriormente Japón le ha asociado la expresión superadora ¡debería aprovecharlo! instrumentándola en la iniciativa de las "3R" -reducir, reutilizar y reciclar- con el propósito de promover una sociedad sostenible. Esfuerzo que cobró un alcance mundial, en el llamado de la Kenyata Wangari Mattahi, al recibir el Nobel de la Paz (2004), para ampliarlo a los derechos humanos y la paz mundial.

Hasta aquí es lo que conocimos en 2007 en una conferencia del Dr. Masaru Kitano(1) en la que dijo "el desarrollo económico junto al crecimiento demográfico, llevan inevitablemente al agotamiento de los recursos naturales, esto, frente a una sociedad que se desarrolló en base a la energía y donde el consumo es un derecho adquirido, plantea la iniciativa de promover el reciclado como medio para llegar a conformar una sociedad sustentable”. Con tal propósito dejó como legado los cuatro principios para construirla: no explotar los recursos del suelo a mayor velocidad que la de su regeneración, proteger la biodiversidad y el ciclo natural, no producir elementos diferentes de los naturales por encima de su capacidad de descomposición y evitar el mal uso y la distribución no equitativa de los recursos entre países ricos y más pobres. Acotó que en su país “ya se están aplicando algunas medidas para lograr este cambio social, acompañado de un marco regulatorio así como de campañas de educación y difusión, herramientas que deben impulsarse desde el sector público".

Para transitar desde el conocimiento hacia la práctica "mottainai" y explicar la reformulación de un principio en herramienta de cambio social, hemos elegido un acompañamiento de análisis y teorías de las ciencias y disciplinas existentes.

Si lo atravesamos por la Unidad Cuerpo Cerebro Mente, podemos ver que se cumple el proceso que signa el biólogo y filósofo Humberto Maturana "conocer es primero emoción, luego reacción y después opción". Al sentimiento de lástima ¡qué pena, qué desperdicio!, le sigue la reacción de despertar, tomar conciencia ¡debería aprovecharlo! y luego, la opción de poner en perspectiva las prioridades de cambio y la toma de decisión acorde.

El segundo atravesamiento incurre en la práctica en los términos del Capital Humano: el conocimiento y las habilidades que forman parte de las personas, su salud y la calidad de sus hábitos de trabajo. Es obvia la ingerencia en la productividad de las economías modernas basadas en la creatividad, innovación, difusión y utilización del saber. Saber como conocimiento profundo que dota de sentido y práctica como ejecución con un propósito determinado; ambos confluyen unificados en el "poder hacer" de todas las organizaciones de este tercer milenio. Poder hacer que siempre traduce las actitudes (recursos internos) a través de las conductas (producción visible), pero que al responder a intereses particulares genera una bifurcación de dos modelos de desarrollo: del mercado (con foco en los resultados) y de las organizaciones sociales (con foco en el esfuerzo humano); ambos coexisten activando una brecha entre el discurso y los hechos, que complica la institucionalidad de una crisis, cíclica, reiterada, que si bien cambia el núcleo del problema de turno, siempre afecta a los más vulnerables.

Estos dos sesgos transversales, sustentan los exhortos reflexivos que Saturnino Herrero Mitjans(2) unifica en su ensayo "Cómo acercarnos a su sentido y práctica" para darnos aliento e impulso en la reformulación de Mottainai como principio de "el máximo aprovechamiento" con el que irrumpimos en la cultura actual, al procurar instrumentarlo como Herramienta de Cambio Social (HCS).

Entendemos que aprovechar al máximo los recursos materiales es una condición buena y apropiada siempre, pero en épocas de crisis, se torna imprescindible. Y si además consideramos que se está hablando de una crisis de modelo, debemos anteponer una demanda implícita de ejecutores creativos e innovadores, que no repliquen las mismas formas que hoy están evidenciando una decadencia estructural.

Esto nos lleva a poner en claro, que las herramientas en sí mismas no sirven de "casi nada", sólo adquieren real valor cuando se las dota de sentido (cubrir una determinada necesidad) y se las ubica dentro del contexto particular (para una cierta resolución posible). Pensar, sentir y hacer de MOTTAINAI una HCS implica la integración psicosocial de la dimensión persona (agente de cambio: ejecutor), la dimensión social (comunidad: receptores que aprueban, debaten u oponen) y la dimensión contexto (colectivo social determinante y determinado por usos y costumbres localizadas).

Este diseño instrumental, integrador de las tres dimensiones (agente de cambio, comunidad y contexto) requiere el paso preliminar de reconocer que estamos ante un nuevo orden social y económico, con fundamentos científicos que lo explican, pero también que en paralelo, se le acoda una incitación a una nueva manera de ver, percibir e incidir en una realidad, que escapa a las cifras y tendencias de los entendidos en lecturas macro y se nos mete en la piel (y corazón) de quienes trabajamos con personas vulnerables y sus circunstancias.

Dando un paso simple y breve, abstraemos de la “punta del iceberg” un par de realidades y de paradojas, con la idea de señalar algunos de los aspectos en los cuales intervenir en la reformulación que proponemos, en el marco actual de crisis económico-financiera y en la prospectiva de la crisis ambiental, no debidamente considerada todavía.

Hacemos una primera inflexión en que pertenecemos a una cultura occidental, regida por un sistema de consumo derrochista, vinculada al compre y tenga, use y tire, con satisfactores suscriptos al epígrafe de tener como sinónimo del ser o valer y a merced de una demanda renovable que nos configura como sujetos deseantes crónicos, más proclives a otro nuevo deseo en la rueda sin fin, que a disfrutar lo obtenido. Esto nos ha llevado a habituar una mirada mayor en el tercer mundo, que nos depare glamour, ilusión o frivolidad, escapando de la realidad incierta o problemática, hasta que una catástrofe nos sacude y allí volcamos toda nuestra solidaridad que parecía dormida o ausente.

Desde otra perspectiva, no solemos reparar en las paradojas entre los recursos existentes y las cifras de pobreza que nos circundan. América Latina es el continente más desigual del planeta en la distribución de la riqueza, con cantidad de recursos naturales y biodiversidad que lo determinan la mayor potencia mundial, pero esta situación se enfrenta al 48% de pobreza y 18% pobreza extrema (CEPAL). Y en el orden nacional, a pesar del privilegio de todos los climas y mayores niveles de autoprovisionamiento la pobreza alcanza a 12,7 millones de argentinos con 4,7 millones de indigentes (Ecolatina, 1er semestre, 2009).

En cuanto a la producción de alimentos cifrada en un abastecimiento para 123 millones de personas, que si nunca pudo alcanzar a todos los habitantes, este año con el pronóstico de reducción a la mitad por sequía y desaliento productivo desde las políticas oficiales, presagia un incremento del mapa del hambre y la desnutrición que enmarca un paradigma de seguridad alimentaria, reformulando una administración en términos de justicia y equidad, al margen de cualquier forma de escasez.

El imperativo de una síntesis en la reformulación de MOTTAINAI como principio del máximo aprovechamiento, nos extiende el horizonte desde los recursos materiales hasta los valores, conductas y relaciones. Nos induce a repensar el marco de escasez que nos determina sin permitirnos trascender la utopía. Nos asiste ante el bloqueo de las barreras que muchas veces, erigimos nosotros mismos.

Como final de esta nota, nos sinceramos estar en un camino muy reciente. No obstante estimamos oportuno citar los conceptos de un grupo de representantes de distintas organizaciones dedicadas a la producción de objetivos sociales, que luego de un taller concluyeron sobre MOTTAINAI como "ordenador para potenciar el trabajo en la organización, definitivo componente de Capital Social, instrumento interdisciplinario integrador de distintas disciplinas que suelen poner foco en sus propias herramientas, motivación para despertarse y reinventarse a sí mismo como factor de Capital Humano, facilitador del darse cuenta primero en uno mismo (personal) para luego transferirlo a la organización y desde allí a la sociedad".

(1) Dr. Masaru Kitano - Especialista en Sustentabilidad. Profesor del Instituto de Investigaciones de Ciencias en Seguridad Medioambiental, Dpto. de Química Aplicada, Facultad de Ciencias y Tecnología de la Univ. Meiji, en Japón

(2) Saturnino Herrero Mitjans es Licenciado en Relaciones Industriales, Director de Asuntos Corporativos del Grupo Clarín. Miembro del Consejo Directivo de ESADE Business School y del Comité Ejecutivo de Expoagro. Autor de "La comunicación incomunicada" y "La comunicación cosificada", editados por Editorial Temas.

* La Ps.Soc Marita Copes es fundadora y directora actual de Código R y de Código S. Posee una experiencia y trayectoria de más de 20 años dedicada a promover la Responsabilidad Social en las Organizaciones (Empresas y Organizaciones de la Sociedad Civil, OSC). Su correo es mcopes@codigor.org , mcopes@codigor.com.ar




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